Sin lugar a dudas, aquel que realmente conoce a Dios, puede experimentar su buena onda, y con esto, me refiero a que siempre sale de la rutina, siempre sorprende, es divertido vivir para Dios, es una gran aventura... Ernesto Portugal

miércoles, 13 de agosto de 2008

Decisiones...

Había una señora que estaba en la cárcel por homicidio, ella pasaría el resto de su vida ahí encerrada, lo curioso de todo, es que ella se dio cuenta de una sola manera para escaparse, así que elaboro un plan… cada vez que se moría alguien en la cárcel sonaba una campana a media noche y había un enterrador que recogía el cuerpo, y sacaba el cuerpo de la cárcel; entonces ella pensó en hacerse amiga del enterrador, y que cuando alguien muera ella se metería en el ataúd con el muerto y su “amigo el enterrador” la sacaría de la cárcel sin problema, así lo planeo, tardo meses en hacerse amiga del enterrador y posteriormente convenció al enterrador para que la ayudara. Paso una semana y nadie moría, dos semanas y tampoco, y a la tercera semana alguien muere y a media noche se escucho la campana, ella se preparo para su momento, engaño al primer guardia, al segundo y al tercero y llego hasta el sótano en donde estaba el ataúd, el sótano estaba a oscuras así que con sus manos tuvo que palpar hasta encontrar el ataúd, se metió al ataúd junto al muerto, y espero a su amigo el enterrador, que ya sabia que cuando alguien muriera, ella estaría esperando para ser libre. Después de unos minutos llega el enterrador y comienza a clavar y sellar el ataúd, como lo hacían normalmente, y ella sabia que cada clavo significaba su libertad, ella también sintió cuando el enterrador subió el ataúd a la carreta, iba rumbo a su “libertad”, ella escucho cuando el ultimo guardia se despidió del enterrador, también ella sintió cuando la carreta se detuvo y el enterrador metió el ataúd en un hoyo, y eso no es todo, también sentía cuando el enterrador echaba tierra por encima del ataúd, pero ella no se preocupaba por que sabia que una hora después, su amigo el enterrador volvería por ella para dejarla en libertad…
pero todos sabemos que “la curiosidad mato al gato” ella quería saber quien era la persona muerta, así que encendió un fósforo y oh sorpresa, era su amigo el enterrador quien estaba muerto… esa decisión le costo la vida a la mujer, ella planeo su propia muerte.
Definitivamente, algo que marca el rumbo de nuestras son nuestras decisiones. Según un estudio, el cual estaba leyendo, menciona que una persona toma al menos mil decisiones DIARIAS, y me refiero desde la mañana cuando decidimos que ropa ponernos, por donde manejar, desayunar o no, bañarse o no, etc… a estas decisiones se les llama las “inconcientes” que son las que ya tomamos por rutina que no nos damos cuenta; y las “concientes” que son aquellas que son mas “importantes” para nosotros y en las cuales tomamos un tiempo para decidirlas.
A lo largo de nuestra vida habremos tomado millones de decisiones, muchas muy importantes, y otras talvez insignificativas, pero estoy seguro que todos hemos tomado MALAS DECISIONES de las cuales nos hemos arrepentido en cierto momento, esas malas decisiones nos han llevado a malos resultados, a tropiezos, tristezas. La vida esta llena de decisiones, ser cristiano e hijo de Dios también, uno decide hacer o no hacer, amar o no amar, vivir o no vivir, cada segundo uno decide que rumbo quiere tomar para su vida, pero ¿Qué tenemos que hacer para tomar buenas decisiones? Simplemente, pedir sabiduría a Dios, la Biblia dice que aquel que este falto de sabiduría solo pídala, y Dios se la dará. Vemos el ejemplo de Salomón, a quien Dios en un sueño se le aparece y este teniendo la oportunidad de pedir riquezas, pide sabiduría, una cualidad que todos debemos pedir para tener, ya que la sabiduría de Dios nos llevara a tomar buenas decisiones, y las buenas decisiones llevan a una vida de éxito.

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